Reseña – Kingdom Loop
El renacer táctico en el bucle del destino
Introducción
En el vasto horizonte de los videojuegos independientes, surgen a menudo obras que buscan reinventar géneros ya establecidos. Kingdom Loop es precisamente uno de esos títulos que no teme mirar hacia atrás para construir algo nuevo. Desarrollado por el equipo de Root Game, este juego propone una premisa que mezcla la gestión cíclica con la estrategia táctica más pura. La narrativa nos sitúa en un mundo donde una antigua profecía se ha cumplido finalmente. El Santo Grial ha sido revelado, pero con él, los muertos han regresado de sus tumbas.
Estamos muy agradecidos a Keymailer por habernos cedido una clave para probar este juego.
El título nos invita a encarnar a un héroe voluntario encargado de recuperar este artefacto sagrado. Es inevitable trazar paralelismos con obras contemporáneas de gran éxito. La influencia de Loop Hero es palpable desde el primer momento en su estructura de movimiento. Sin embargo, Kingdom Loop introduce una profundidad de combate que recuerda vivamente a la saga Heroes of Might and Magic. Esta hibridación ha generado una gran expectación entre los aficionados a la estrategia. El juego se presenta como un desafío donde el control del entorno es tan vital como la fuerza bruta.
La fecha de lanzamiento de esta versión preliminar marca un punto de inflexión para el estudio desarrollador. Aunque se trata de una demo en estado anticipado, el potencial que desprende es innegable. La comunidad ha recibido con interés esta propuesta que promete horas de planificación y combates intensos. En este análisis, exploraremos cómo cada decisión en el tablero afecta directamente a la supervivencia de nuestro ejército. La gestión de los recursos y la colocación de las cartas definirán si somos dignos de alcanzar el Grial.
Pantalla de inicio
Al iniciar Kingdom Loop, la primera impresión es la de un juego que sabe lo que quiere transmitir. El menú principal es sobrio pero funcional, permitiendo al jugador sumergirse rápidamente en la acción. La estética pixel art está cuidada con esmero, ofreciendo un estilo visual que evoca nostalgia y modernidad a partes iguales. La música, de corte épico y medieval, acompaña perfectamente la atmósfera de incertidumbre y heroísmo. Desde estos primeros compases, queda claro que nos enfrentamos a un roguelike de estrategia con una fuerte carga de construcción de mazos.
El género del juego se define por su sistema de cuadrículas y la colocación estratégica de cartas. Cada carta representa una estructura o un elemento del entorno que altera el comportamiento del mundo. No estamos ante un juego de acción frenética, sino ante un ejercicio de paciencia y previsión. El sistema nos permite elegir entre diferentes héroes, aunque en esta etapa inicial las opciones están limitadas. Esta primera toma de contacto revela una interfaz limpia que prioriza la información relevante para el jugador.
La idea general es sencilla: nuestro héroe avanza automáticamente por un camino circular predefinido. Nuestra labor es utilizar las cartas de nuestra mano para poblar el escenario de aliados y recursos. Sin embargo, no todo es beneficio, ya que algunas cartas también potencian a los enemigos. Esta dualidad es la base de la mecánica central de Kingdom Loop. La sensación inicial es de control total, pero pronto descubrimos que el equilibrio es frágil. La música se intensifica durante los encuentros, marcando el ritmo de una aventura que se siente vibrante desde el menú.
¡Comenzando a jugar!
Dar los primeros pasos en Kingdom Loop requiere entender el lenguaje de sus cuadrículas. El tutorial es directo y no sobrecarga al jugador con información innecesaria en los primeros minutos. Se nos explica que las cartas pueden colocarse en tres zonas diferenciadas según su naturaleza. Algunas van fuera del camino, otras en los bordes y las más importantes directamente sobre la ruta. El juego nos entrega un mazo inicial compuesto por aldeas, fortalezas, montañas y bosques. Cada una de estas estructuras tiene un impacto diario en las estadísticas de nuestro ejército y del enemigo.
La creación del mundo ocurre de manera orgánica a medida que el héroe completa sus primeros ciclos. La colocación de una aldea, por ejemplo, garantiza la llegada de nuevos guerreros cada día que pasa. Por el contrario, las montañas pueden reducir la fuerza de los oponentes que surgen en el mapa. Este sistema de progresión diaria obliga a mirar constantemente el reloj situado en la parte superior. No hay una personalización profunda del personaje al inicio, pero su equipo inicial es fundamental. Contamos con ranuras para armaduras, espadas, escudos, anillos y amuletos que iremos encontrando.
El enganche inicial reside en la curiosidad por ver cómo interactúan los diferentes elementos que colocamos. El juego nos regala una sensación de descubrimiento constante al combinar ciertas estructuras. Por ejemplo, al situar dos bosques junto a una aldea, desbloqueamos unidades de ballesteros. Estas pequeñas victorias estratégicas son las que motivan a seguir adelante en los primeros niveles. El sistema de ayuda es sutil, permitiendo que el jugador aprenda a través de la experimentación y el error. Es en estos primeros ciclos donde se fragua la conexión emocional con nuestro pequeño ejército de píxeles.
Disfrutando de la partida
Una vez superada la fase de aprendizaje, Kingdom Loop revela su verdadera complejidad mecánica. La profundidad del juego no reside solo en qué cartas ponemos, sino en dónde y cuándo lo hacemos. Existe un sistema de sinergias que es el corazón de la jugabilidad más avanzada. Al colocar cinco montañas juntas, estas se transforman en un pico que genera recursos únicos como el hierro. Si una aldea se rodea de dos montañas, se convierte en una cantera, aumentando la producción de guerreros. Estas combinaciones obligan a planificar el diseño del mapa con mucha antelación para maximizar los beneficios.
El combate es el punto donde el juego se distancia definitivamente de sus competidores más directos. Al encontrarnos con un enemigo, la pantalla cambia a una vista táctica por turnos. Aquí, la posición de nuestras unidades es crucial para determinar la victoria o la derrota. Las unidades de vanguardia suelen absorber el daño, mientras que los tiradores atacan desde la retaguardia. El sistema de iniciativa marca el orden de actuación, permitiendo estrategias basadas en la velocidad. Una de las funciones más interesantes es el «Objetivo Prioritario», que otorga daño adicional al atacar a ciertos enemigos.
La gestión del inventario añade otra capa de personalización muy detallada durante la partida. Cada objeto que recogemos tiene atributos que afectan a la inteligencia, agilidad o fuerza de las tropas. Si el equipo no es de utilidad, puede venderse por oro para comprar nuevas cartas en la tienda. Este ciclo de mejora constante es fundamental para enfrentarse a enemigos cada vez más poderosos, como dragones o caballeros no muertos. El juego también introduce obeliscos que protegen nuestras baldosas de maldiciones enemigas que podrían arruinar nuestra estrategia.
La relación entre los personajes y el entorno se siente viva gracias a los eventos diarios. Cada amanecer, el mapa se repuebla y nuestras unidades se refuerzan según las estructuras construidas. Existe un medidor de progresión que se llena al colocar una cantidad determinada de casillas de unidades. Una vez que este medidor llega a su fin, el jefe final del área aparece en el camino. Saber gestionar este límite es la clave para llegar al enfrentamiento final con las máximas garantías. Muchos jugadores optarán por quedarse en el borde del límite, acumulando recursos antes de dar el paso final.
Sólo un rato más
La rejugabilidad es uno de los pilares fundamentales que Root Game ha querido potenciar en este título. Aunque la demo se centra en una experiencia para un solo jugador, la variedad de situaciones es inmensa. Cada partida genera un camino diferente, obligando a adaptar la estrategia de construcción de mazos a cada nuevo escenario. La duración de una sesión puede variar enormemente dependiendo de la ambición del jugador y su habilidad. Podemos optar por partidas rápidas o intentar optimizar cada baldosa para crear un imperio indestructible en el bucle.
No se ha implementado todavía una función multijugador, pero el diseño actual sugiere competiciones por puntuación. La longitud de la partida está marcada por el ritmo al que decidamos colocar las cartas en el tablero. Si avanzamos demasiado rápido, el jefe aparecerá antes de que nuestro héroe sea lo suficientemente fuerte. Esta tensión constante entre el progreso y la seguridad es lo que invita a jugar «solo un turno más». El juego castiga los errores de cálculo con la pérdida total de la partida, lo que aumenta la adrenalina.
Las posibilidades de que cada partida sea distinta residen en el sistema de obtención de cartas aleatorias. Al rotar la tienda o recibir recompensas de batalla, nunca sabemos exactamente qué herramientas tendremos a mano. Esto obliga a improvisar y a no depender siempre de la misma combinación de edificios. La introducción de artefactos especiales que modifican las leyes del juego añade todavía más variedad. Kingdom Loop consigue que el fracaso no sea frustrante, sino una lección valiosa para el siguiente intento.
Opinión
Kingdom Loop es una sorpresa sumamente agradable para cualquier entusiasta de la estrategia y los roguelikes. El equipo de Root Game ha logrado destilar la esencia de los clásicos y mezclarla en una fórmula moderna. Lo mejor del juego es, sin duda, su sistema de sinergias entre edificios y su combate táctico. La satisfacción de ver cómo una aldea se transforma en una cantera gracias a nuestra colocación es inmediata. Es un título que premia la inteligencia y la planificación por encima de los reflejos rápidos.
Sin embargo, el juego no está exento de ciertos desafíos que podrían mejorar en futuras versiones. En ocasiones, la falta de información clara sobre el efecto exacto de algunas combinaciones puede ser confusa. El pico de dificultad cuando aparecen demasiados campamentos de enemigos puede resultar abrumador para los novatos. Además, al ser una versión anticipada, se echa de menos una mayor variedad de héroes y biomas. A pesar de estos detalles, la base jugable es sólida y extremadamente adictiva para los amantes del género.
En conclusión, creemos que es una opción excelente para quienes buscan un reto estratégico profundo. La mezcla de géneros se siente natural y aporta una frescura necesaria a la escena indie actual. Es un juego que captura maravillosamente la emoción de construir un ejército desde la nada en un entorno hostil. Si se mantiene este nivel de pulido hasta la versión 1.0, estaremos ante un referente del género. La gestión del azar y la toma de decisiones estratégicas ofrecen una experiencia gratificante y desafiante.
Puntos Fuertes:
-
Sistema de sinergias entre edificios muy profundo y original.
-
Combate táctico por turnos que añade una capa extra de estrategia.
-
Estética pixel art muy cuidada y banda sonora atmosférica.
-
Alta rejugabilidad gracias a la generación aleatoria de caminos y cartas.
-
Curva de aprendizaje bien equilibrada que invita a la experimentación.
Puntos Débiles:
-
Algunos efectos de las cartas no están suficientemente explicados en la interfaz.
-
La dificultad puede escalar de forma muy agresiva si se colocan demasiados enemigos.
-
Variedad de héroes limitada en esta fase de desarrollo temprano.
-GRÁFICOS: 4
-NIVELES/HISTORIA: 3
-SONIDO: 3
-JUGABILIDAD: 5
-ENTRETENIMIENTO: 4
VALORACIÓN Y RESEÑA: 8.5/10
Friki todoterreno: Juegos de mesa, Pokémon, estrategia y gestión, RPG y fantasía.
- Reseña – Heroes of Magic & Cards - 23 febrero 2026
- Reseña – Manairons - 23 febrero 2026
- Reseña – Kingdom Loop - 23 febrero 2026





