Análisis: Bossfight Tactics

Análisis: Bossfight Tactics

Un roguelike que rompe moldes

Desde los albores del gaming, el género roguelike ha seducido a los jugadores con su promesa de desafíos implacables, muerte permanente y la emoción de cada partida siendo una experiencia única. En este ecosistema en constante evolución, donde la aleatoriedad y la estrategia se entrelazan, aparece una propuesta que, a pesar de estar aún en una etapa temprana, ya está dando de qué hablar: Bossfight Tactics. Desarrollado y publicado por el estudio independiente Slay The Orb, este título se presenta como una joya táctica en el género, y aunque su lanzamiento completo está previsto para 2024, su demo ya disponible en Steam ha sido suficiente para captar la atención de la comunidad, dejando en claro el potencial que posee para convertirse en un referente. Agradecemos a Keymailer la oportunidad de probarlo.

El juego se desmarca de sus competidores al centrarse en una premisa curiosa: el combate táctico por turnos donde el ingenio del jugador es la principal arma. A diferencia de otros títulos que se apoyan en la fuerza bruta o en la simple progresión de habilidades, Bossfight Tactics invita a los jugadores a manipular el campo de batalla y sus propias herramientas de formas inesperadas. Como exploradores digitales en un mundo de posibilidades, nos hemos adentrado en sus mecánicas, analizando cada detalle, cada movimiento y cada combinación para traerles este análisis exhaustivo de lo que, sin duda, es una de las propuestas más interesantes del panorama indie. La pregunta que flota en el aire no es si el juego es bueno, sino hasta qué punto podemos llevar sus reglas al límite.

Pantalla de inicio

La primera impresión que nos llevamos de Bossfight Tactics es la de una interfaz limpia, funcional y sin artificios innecesarios. El menú principal es directo y se enfoca en lo esencial, dándonos acceso inmediato a la partida. Esta sencillez inicial contrasta con la profunda complejidad que se esconde bajo la superficie de sus mecánicas. Es un claro guiño a la filosofía de «ir al grano» que caracteriza a los juegos que priorizan la jugabilidad sobre la grandilocuencia.

El estilo visual es minimalista, con un toque de arte de píxeles que le confiere un encanto retro sin sacrificar la claridad. El diseño de los personajes y los escenarios de combate, que son tableros cuadriculados, no busca impresionar, sino ser funcional y perfectamente legible. Esto es crucial en un juego táctico donde la posición y los movimientos son la clave del éxito. En la pantalla de inicio ya se puede vislumbrar la configuración de nuestro equipo, que se compone de tres miembros, cada uno con un número diferente de ranuras de inventario. Este detalle, que podría parecer menor, es una de las primeras decisiones estratégicas que el jugador debe tomar, ya que define la flexibilidad de nuestro grupo.

El género se revela instantáneamente: un roguelike de combate por turnos con elementos de gestión de inventario. Similar a títulos como Slay the Spire o Into the Breach, el juego exige una planificación meticulosa de cada acción. La estética es sobria, la música es un acompañamiento sutil que se intensifica en el combate, y la sensación general es la de un lienzo en blanco esperando a que el jugador pinte su estrategia. La primera impresión es de seriedad y de un enfoque total en lo que realmente importa: las mecánicas.

Empezando a jugar

El comienzo de la partida es una inmersión inmediata en el núcleo del juego. No hay un tutorial extenso ni una narrativa que nos guíe de la mano. En cambio, se nos presenta el tablero de juego con nuestros tres héroes y los enemigos. La curva de aprendizaje no es una pendiente suave, sino un muro que nos invita a experimentar y a entender las reglas por nosotros mismos. Los primeros pasos consisten en familiarizarse con los objetos del inventario y sus efectos. Un personaje tiene una «battering ram» y otro un «springboard», y es aquí donde la magia comienza.

La «battering ram» tiene una mejora de velocidad que le otorga un tiempo de reutilización de cero, lo que significa que puede usarse infinitamente. Esta característica, descubierta en los primeros compases del juego, no solo permite infligir daño continuamente, sino que también funciona como una herramienta de movimiento ilimitada, transformando un arma en una pieza de utilidad fundamental. El juego recompensa la experimentación, permitiendo al jugador descubrir combos absurdos que pueden romper el equilibrio del juego, como el comentado en la transcripción. El sistema de regeneración de vida, donde cada muerte de un enemigo con la vida llena nos da un corazón extra, añade una capa de riesgo y recompensa a cada movimiento. El juego también ofrece una función de «autobattler», una ayuda que sugiere la mejor jugada según la IA, útil para los principiantes o para cuando el jugador se siente atascado en un puzzle táctico.

La libertad de poder deshacer movimientos hasta el inicio del turno es un salvavidas que fomenta la experimentación sin castigo. Esto permite a los jugadores probar diferentes combinaciones y estrategias antes de comprometerse con una acción, lo que convierte cada turno en un mini-puzzle. Desde los primeros momentos, el juego deja claro que la creatividad y el pensamiento lateral son más importantes que la fuerza bruta.

Disfrutando del juego

Esta sección es el corazón palpitante de Bossfight Tactics, donde la profundidad de sus mecánicas se revela en toda su gloria. La jugabilidad va mucho más allá del simple movimiento y ataque. La gestión del inventario y la economía se entrelazan de una forma fascinante. La tienda, por ejemplo, no es solo un lugar para comprar, sino un almacén comunitario donde los objetos tienen un coste único, sin distinción entre compra y venta. Esto permite al jugador usar la tienda como un inventario adicional para mover y manipular objetos, una mecánica que se presta a la explotación ingeniosa.

La progresión de los personajes se basa en la mejora de sus objetos. La transcripción revela cómo una «jump rope» que da escudo al ser usada, al ser vendida, se convierte en un recurso. Luego, un efecto de «bleed» (sangrado) en un personaje puede transferirse a un arma, convirtiendo una desventaja en una poderosa mejora. Esta interacción entre estados negativos y mejoras es una capa de complejidad que eleva el juego. Más adelante, el jugador descubre combinaciones aún más poderosas. El «Shield Basher» inflige daño por cada punto de escudo que se tenga, lo que lo convierte en un arma letal cuando se combina con objetos que otorgan escudo de forma masiva. El «Sacrificial Knife» y el «Portable Charger» son la culminación de este ingenio, permitiendo al jugador crear bucles infinitos de fuerza y turnos adicionales.

La variedad de objetos es asombrosa, cada uno con sus propias propiedades: la «scooter» que permite un movimiento más libre, las «twin swords» para daño en área, o el «wrench» que otorga fuerza al aliado. La verdadera genialidad reside en cómo estas piezas aparentemente simples pueden combinarse para formar una maquinaria de destrucción imparable. El juego es, en esencia, un desafío constante de optimización y de búsqueda de la estrategia más eficiente. Cada enemigo es un nuevo puzle, cada acto una nueva configuración de adversarios que exige una adaptación constante del plan. La sensación de descubrir un combo roto es increíblemente gratificante y recompensa la curiosidad del jugador.

Sólo un rato más

Aunque el juego de Bossfight Tactics se centra exclusivamente en la experiencia para un solo jugador, la naturaleza del juego invita a un alto grado de rejugabilidad. La aleatoriedad de los objetos y de los enemigos en cada partida asegura que no hay dos sesiones iguales. Cada intento es una oportunidad de descubrir una nueva sinergia entre objetos, una nueva forma de «romper» el juego y alcanzar una puntuación más alta. La duración de las partidas es ideal para sesiones de juego rápidas, pero la profundidad de las mecánicas permite que el jugador se sumerja durante horas en la búsqueda del combo perfecto.

El sistema de progresión entre actos, donde solo se conserva el 10% del oro ganado, añade un elemento de gestión de recursos a largo plazo. Hay que decidir si gastar todo el dinero en mejoras para el acto actual o si guardar un poco para el siguiente para poder empezar con una ventaja. Esto evita que el juego se vuelva demasiado fácil en las etapas finales y mantiene el desafío vivo. El juego se siente completo en su concepto, y aunque no haya un modo multijugador, la naturaleza de la jugabilidad hace que el jugador sienta que está compitiendo contra sí mismo, buscando optimizar cada movimiento para conseguir el mejor resultado. Es un título que no tiene un final tradicional, sino que invita a una repeticición constante, lo que garantiza muchas horas de diversión.

Opinión

En opinión de quien escribe, Bossfight Tactics es una propuesta valiente y ambiciosa que, a pesar de su etapa de desarrollo, ya muestra un potencial inmenso. Su enfoque en el combate táctico y la gestión de inventario es refrescante y se aleja de las fórmulas típicas del género. La experiencia de juego es un constante desafío de lógica y creatividad, donde el jugador es recompensado por pensar fuera de la caja. Los combos ingeniosos que se pueden lograr son el punto culminante del juego y demuestran la inteligencia de su diseño.

Sin embargo, esta misma complejidad es también su punto más débil. La curva de aprendizaje es abrupta y puede resultar intimidante para los jugadores menos experimentados. Descubrir las sinergias entre los objetos puede ser abrumador y, en ocasiones, la falta de una guía más clara puede llevar a la frustración. El juego, en su estado actual, parece estar más enfocado en los veteranos del género que en los recién llegados, lo que podría limitar su alcance. A pesar de esto, para aquellos que disfrutan de un buen reto mental y de la satisfacción de desarmar un sistema, Bossfight Tactics es una auténtica joya. Es un juego que recompensa la paciencia, la experimentación y el pensamiento estratégico.

 

Puntos fuertes

  • Mecánicas de combate innovadoras: El sistema de objetos, cooldowns y sinergias es extremadamente profundo y gratificante.
  • Gran potencial de rejugabilidad: La naturaleza aleatoria de los objetos y enemigos, junto con la variedad de combos, garantiza que cada partida sea una experiencia única.
  • Diseño inteligente: El juego invita al jugador a «romper» sus propias reglas, lo que crea una sensación de descubrimiento constante.
  • Gestión del inventario y la economía: El sistema de la tienda es un punto de inflexión que añade una capa de estrategia adicional.
  • Perfecto para sesiones de juego cortas: La naturaleza del juego permite disfrutar de una partida completa en un periodo de tiempo razonable.

 

Puntos débiles

  • Curva de aprendizaje empinada: La falta de un tutorial más detallado puede abrumar a los nuevos jugadores.
  • Podría ser repetitivo para algunos: Aunque los escenarios cambian, el núcleo de la jugabilidad se mantiene, lo que podría no ser del agrado de todos.
  • Falta de una narrativa profunda: La historia es casi inexistente, lo cual es típico en el género roguelike, pero podría no ser suficiente para aquellos que buscan un relato cautivador.
  • La dependencia de ciertos objetos: La suerte en la obtención de objetos puede influir mucho en la viabilidad de una estrategia.13

CALIFICACIÓN

GRÁFICOS: 2

NIVELES: 3

SONIDO: 3

JUGABILIDAD: 4.5

ENTRETENIMIENTO: 4

VALORACIÓN: 6.5/10

Pablo
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