Análisis – Orbi Universo II
Estrategia y gestión sin mapa ni unidades
La estrategia y la gestión de civilizaciones son géneros que han generado títulos de gran calibre, como puede ser la famosísima saga de Civilization. Recuerdo de hace algunos años, por otro lado, un simulador de gobierno llamado Democracy (que tiene varias ediciones) que tenía una mecánica de nodos de juego: esto es, se juega a través de bloques interconectados que se van modificando los unos a los otros de diferentes maneras. En 2017, un juego llamado Orbi Universo rompió los esquemas al plantear una propuesta radical: en lugar de un mapa tradicional, la civilización se gestionaba a través de nodos y valores numéricos. Ahora, tiene un esperado sucesor, Orbi Universo II, que llega con una gran novedad que, aunque sencilla, cambia por completo la experiencia. Este título, heredero del concepto original, busca consolidar su propuesta al añadir una capa visual que muchos jugadores extrañaron en su predecesor.
Orbi Universo II, desarrollado por Orbi Universo Team y que hemos podido probar gracias a Keymailer por la clave que nos han cedido por la salida del juego el 31 de julio de 2025, se ha distribuido de manera independiente, y como hemos dicho es la secuela de un juego de estrategia de gran escala lanzado originalmente como propuesta experimental dentro del género de los grand strategy games. Publicado en acceso anticipado en 2022, mejora bastante en prestaciones a su inmediato predecesor y quiere sentarse en la mesa de Paradox, aunque desde otro punto de vista, centrándose en la gestión y eliminando de la ecuación el punto gráfico de combates, edificios o interacciones con civilizaciones. Aunque es complejo, tendrá un público de nicho como los jugadores del estilo de Europa Universalis, Civilization o Imperator: Rome, y me ha recordado, hasta cierto punto, a Konkwest.

Pantalla de inicio
El primer contacto con el juego resulta sobrio, con un menú funcional y carente de florituras, en sintonía con el carácter más analítico que narrativo del título. La estética recuerda a representaciones cartográficas académicas, con un nodo de conexiones y un pequeño mapa que será nuestro tablero central de decisiones. La primera impresión transmite complejidad, pero también cierta frialdad que puede intimidar al jugador casual, al mismo tiempo que atrae al aficionado experimentado del género.
El menú inicial, aunque algo simple, nos introduce en las mecánicas centrales del juego, ofreciendo opciones para personalizar la experiencia. Se observa la posibilidad de seleccionar la dificultad y la agresividad de la IA, así como el tipo de terreno. Dentro del juego, tendremos una «maraña fantástica» de sistemas y valores interconectados que, sin embargo, se presenta de forma más organizada que su predecesor.
Desde el inicio, queda claro que estamos ante un juego de estrategia de gran escala con mecánicas de gestión política, económica, cultural y militar.Aunque se identifica como un título de estrategia y gestión de civilizaciones tendremos una fuerte carga de microgestión. La estética inicial se centra en una interfaz llena de hexágonos, rombos y cuadrados con multitud de datos, que a primera vista pueden resultar abrumadores, pero que dan una idea clara de la profundidad de sus mecánicas. Es un juego que exige leer y comprender cada detalle para poder avanzar. Y esto se complica ya que el juego no está en español.

¡Empezando a jugar!
El comienzo del juego ofrece, gracias a Dios, un tutorial. En lugar de un tutorial lineal, se nos lanza directamente a la acción, eligiendo entre una serie de civilizaciones iniciales y un primer rasgo cultural que determina las fortalezas y debilidades de nuestro pueblo, mientras nos explica los diferentes elementos del juego, los diferentes tipos de nodos y sus interacciones. El juego no se centra en la construcción de edificios, sino en la gestión de nodos.
El jugador debe ajustar parámetros como la población, la tasa de natalidad, los recursos animales y las ceremonias religiosas. El tutorial o guía inicial no es muy extenso, por lo que el aprendizaje se basa en la prueba y error. El juego invita a realizar las primeras inversiones en investigación, como la agricultura y la música, para comenzar a moldear la identidad de la civilización y obtener los primeros recursos de «fuerza política», esenciales para el progreso.
En esta etapa, la curva de aprendizaje es empinada, ya que la interfaz, con su densa red de nodos interconectados, puede resultar abrumadora. El jugador debe empezar a gestionar recursos básicos y la población, distribuyéndolos entre nómadas, campesinos, marineros y artesanos, sentando las bases de la sociedad que se desea construir. Aunque el tutorial sienta las bases, la verdadera comprensión del juego se logra a través de la experimentación y la atención a la gran cantidad de información que se presenta en pantalla.

Disfrutando de la partida
Es en una partida libre dónde Orbi Universo II despliega su verdadera esencia y detalle. El juego se centra en la gestión granular de una sociedad a través de su sistema de nodos. Cada aspecto de la civilización, desde la agricultura y la extracción de madera hasta la música y la religión, está representado por nodos que el jugador debe investigar y potenciar con «poder político». La población se divide en diferentes clases, y su satisfacción y crecimiento dependen directamente de las políticas y avances que se implementen. La complejidad aumenta a medida que se desarrolla la civilización, introduciendo élites, ejércitos, y un gobierno centralizado que requiere mantener contenta a la población, a la par que se gestionan provincias y ciertos elementos de las mismas.
La gestión se convierte en un baile constante de equilibrio entre diferentes valores y recursos. Se debe administrar la fuerza política, la cultura y la fe para financiar nuevas tecnologías, como el impuesto en especie o la centralización del gobierno. Cada decisión tiene consecuencias: centralizar el poder aumenta la legitimidad y la estabilidad, pero también puede generar descontento en la clase dominante. El aspecto más fascinante de Orbi Universo II es la adición de un mapa, una característica ausente en la primera entrega. Este mapa permite visualizar cómo las decisiones de gestión se traducen en una expansión territorial real, permitiendo la asimilación de pueblos vecinos como Hispania y Oenotria, o incluso la conquista militar. La investigación de tecnologías militares, la construcción de ejércitos de infantería y caballería, y el uso de armas de asedio se convierten en elementos clave para la dominación. El juego ofrece una experiencia de gestión en constante evolución, donde el jugador debe planificar a largo plazo para asegurar la prosperidad de su imperio.
Aquí es donde Orbi Universo II despliega toda su densidad. El jugador debe equilibrar un sistema de gobierno centralizado o descentralizado, gestionar la religión, la economía agrícola e industrial, invertir en tecnologías militares y culturales, e incluso decidir sobre políticas delicadas como la esclavitud, la educación o la ciudadanía. La simulación no se limita a un crecimiento territorial, sino que plantea un desafío constante de satisfacer a las clases sociales, controlar el hambre, estabilizar la economía y evitar la desunión interna.

La dinámica de expansión territorial —colonizando Iberia, el norte de África o Sicilia, por ejemplo— se cruza con tensiones internas: crisis alimentarias, exceso de ciudadanos frente a trabajadores, insatisfacción de minorías y caídas en la cohesión cultural. El ritmo de juego oscila entre momentos de gestión pausada, con múltiples pestañas y decisiones por sopesar, y fases de guerra en las que las tropas, sus tecnologías y la moral militar determinan el éxito.
El atractivo principal radica en ver cómo una civilización crece desde pequeños asentamientos hasta vastos imperios, con todo lo que ello implica en términos de política interna, religión, economía y diplomacia. La narrativa emergente que se genera —imperios que se expanden demasiado rápido y colapsan por hambre, o pueblos que se cohesionan a través de la filosofía y la educación— es lo que da sentido al juego.
La gestión de las diferentes clases sociales, como los mercaderes y los granjeros, es un punto clave de la jugabilidad. Es necesario encontrar el equilibrio para evitar que una clase supere a las demás, lo que podría llevar a la inestabilidad. La expansión territorial se logra a través de la colonización y la invasión, aunque las mecánicas militares y diplomáticas resultan confusas y poco intuitivas, y se resuelven en líneas que se expresan en la parte superior. Las negociaciones con otras civilizaciones son engorrosas y la guerra, especialmente la naval, presenta problemas de interfaz que dificultan la comprensión del combate. A pesar de estas dificultades, la sensación de estar construyendo y evolucionando una civilización desde sus cimientos es muy real.
Por comentar aspectos de las diferentes áreas de gestión en que se divide el juego:
Militar: Permite gestionar la fuerza militar, la caballería, los arqueros y la infantería. El jugador puede influir en las políticas de reclutamiento y la equipación de las tropas, aunque la tecnología militar avanza pasivamente.
Religión y Cultura: Estos apartados son especialmente interesantes gracias a un sistema de «cartas» que otorgan bonificaciones y penalizaciones. Por ejemplo, se puede elegir un rasgo cultural que convierte a la civilización en agricultores excepcionales, pero a la vez, se les hace inútiles para la caza. La fe y las matemáticas pueden estar vinculadas, y la conversión de poblaciones paganas es un desafío constante.
Estado y Economía: El juego introduce conceptos como la unidad nacional, la satisfacción de la población y la corrupción. La anexión de nuevas provincias reduce la unidad, obligando al jugador a implementar políticas como la ciudadanía para compensar. La gestión económica incluye el comercio terrestre y marítimo, la invención de la moneda y la imposición de impuestos.
Industria y Tierras: La producción industrial depende de recursos como el cobre y el hierro, cuya extracción debe ser gestionada. La agricultura y la urbanización también tienen su propia pestaña de gestión, donde se pueden mejorar técnicas y fertilidad.
Las decisiones afectan a todos los sistemas. Una simple acción, como subir un impuesto, puede tener consecuencias a largo plazo en la satisfacción de la población, mientras que la guerra es una opción viable para expandir el imperio, aunque conlleva el riesgo de desestabilizar la nación.
¡Sólo un rato más!
La duración y la rejugabilidad de Orbi Universo II son considerables. Cada partida se extiende por un largo período, demostrando que el juego puede mantener al jugador enganchado. Por otro lado, la posibilidad de elegir entre diferentes civilizaciones y tomar distintos caminos (un imperio militarista, una teocracia, una nación comercial) asegura que cada partida sea única. Las partidas pueden durar mucho tiempo, y el juego permite empezar en diferentes puntos del mapa con distintas civilizaciones y rasgos culturales. Esta variabilidad, sumada a la profundidad de las mecánicas, asegura una alta rejugabilidad
No se ha observado la existencia de un modo multijugador, por lo que la experiencia se centra en la gestión y la estrategia en solitario.
OPINIÓN:
Orbi Universo II es un juego ambicioso, complejo y, en muchos aspectos, fascinante para los amantes de la gran estrategia. Su nivel de detalle en la gestión cultural, política y social lo convierte en una experiencia rica, aunque también ardua y poco accesible para el jugador ocasional. A veces, la sobrecarga de menús y la ausencia de guías claras pueden convertir el aprendizaje en una barrera frustrante. Sin embargo, quienes busquen una simulación profunda de construcción de imperios con variables sociales, filosóficas y culturales encontrarán aquí un título que recompensa la paciencia y la experimentación.
La fusión de las mecánicas de nodos con la gestión de civilizaciones es brillante y ofrece una profundidad estratégica pocas veces vista. Sin embargo, su mayor talón de Aquiles es la interfaz, que resulta densa, confusa y carente de la claridad necesaria para un juego de su complejidad. Las mecánicas de diplomacia y guerra también necesitan una revisión urgente, ya que los problemas de usabilidad pueden frustrar la experiencia de juego. A pesar de sus defectos, el juego logra su cometido y expone una experiencia de gestión detallada y desafiante. Es una opción recomendable para los amantes de los juegos de estrategia que valoran la profundidad por encima de la comodidad y están dispuestos a superar una curva de aprendizaje considerable. Es un juego para los amantes de la microgestión y para aquellos que disfrutan de la inmersión en la creación de una civilización. Sin embargo, la curva de aprendizaje empinada pueden frustrar a los jugadores menos experimentados.
Orbi Universo II no es un título para todos, pero sí un paso firme hacia la consolidación de un nicho de estrategia histórica con énfasis en la complejidad social y cultural. Un juego exigente que recompensa a quienes sepan dedicarle tiempo y análisis.
GRÁFICOS: El juego nos sitúa en una perspectiva de mapa del mundo que, si bien es clara, carece de la riqueza visual de otros títulos del género. La estética inicial es minimalista, centrada en los nodos de gestión que se convertirán en el pilar fundamental de la jugabilidad.
HISTORIA: Los elementos culturales y tecnologías y edificios a construir realmente están bien logrados, de modo que este punto es históricamente correcto.
SONIDO: Un aprobado sin más, ya que el juego tiene una música sin demasiados efectos.
JUGABILIDAD: Alcanza por un lado muchísima profundidad y por el otro esta misma profundidad se convierte en compleja y farragosa, con muchísima información a gestionar.
ENTRETENIMIENTO: Un juego muy aceptable para aquellos que disfruten de los creadores de civilizaciones.
VALORACIÓN Y RESEÑA:
🟢 Sistema de gestión profundo e interconectado.
🟢 Alta rejugabilidad y larga duración
🟢 Mecánica de nodos única
🟢 Visualización de la expansión en el mapa
🔴 Curva de aprendizaje extremadamente pronunciada
🔴 Interfaz poco intuitiva y a veces confusa.
🔴Problemas en el combate
🔴No está en castellano
CALIFICACIÓN
GRÁFICOS: 3
HISTORIA: 4
SONIDO: 2.5
JUGABILIDAD: 3
ENTRETENIMIENTO: 4
VALORACIÓN: 6.5/10 Un juego muy de nicho que entretiene a los amantes de la grand strategy
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