Reseña – Encounter the Lost Cards
Estrategia, Destino y Pecados en el Purgatorio
Introducción
En el vasto océano de los títulos independientes, a menudo surgen propuestas que, bajo una apariencia sencilla, esconden sistemas complejos y narrativas sorprendentes. Encounter the Lost Cards, desarrollado y publicado por un equipo que apuesta por la originalidad en la estrategia, se presenta como una de estas joyas por descubrir. A pesar de que su nombre podría inducir a pensar en un juego de cartas tradicional, nos encontramos ante un RPG de estrategia por turnos con un fuerte componente narrativo y mecánico basado en la gestión de recursos y el azar controlado.
El título nos sumerge en una atmósfera mística y oscura, donde conceptos como el pecado, la virtud y el juicio final no son meros adornos, sino pilares fundamentales de la jugabilidad. Su lanzamiento ha generado una expectación moderada pero entusiasta entre los amantes de los juegos de combate táctico y la gestión de inventario limitada, guardando ciertas similitudes conceptuales con obras como Dicey Dungeons o incluso matices de la gestión estratégica vista en Inkulinati. Estamos muy agradecidos a Keymailer por habernos cedido una clave para probar este juego y poder desgranar cada uno de sus apartados para nuestra comunidad de Somos Gaming.
Pantalla de inicio
Desde el primer contacto con el menú principal, el juego establece una estética muy particular. La interfaz es limpia pero evocadora, utilizando una paleta de colores que refuerza la sensación de estar en un plano existencial entre la vida y la muerte. La música, con tonos etéreos y a veces inquietantes, acompaña perfectamente la presentación de los personajes y el mundo.
La propuesta mecánica se hace evidente de inmediato: estamos ante un juego de estrategia por turnos donde el posicionamiento, la gestión de la estamina y el uso inteligente del equipo son vitales. El género se define claramente como un «roguelite» táctico con elementos de rol, donde cada decisión en el inventario puede significar la diferencia entre la supervivencia y el juicio eterno. La primera impresión es la de un juego con una identidad visual marcada, que no teme mostrar sus cartas —nunca mejor dicho— desde el primer segundo de juego.
¡Comenzando a jugar!
Los primeros pasos en Encounter the Lost Cards nos presentan a Asrael, un personaje cuya misión inicial es tratar con los pecadores en una especie de purgatorio. Este inicio sirve como un tutorial orgánico donde aprendemos las reglas básicas del combate: el uso de la estamina para realizar ataques cuerpo a cuerpo y la importancia de la recuperación de este recurso al inicio de cada turno.
El juego nos introduce rápidamente en su sistema de diálogos y decisiones. No solo se trata de luchar, sino de entender el contexto de cada encuentro. La progresión inicial es satisfactoria, permitiéndonos mejorar estadísticas clave como la estamina para poder realizar múltiples ataques en un mismo turno. Esta fase introductoria logra enganchar al jugador mediante una narrativa intrigante sobre cartas mayores y menores perdidas en el tiempo, estableciendo un objetivo claro que va más allá del simple combate: la búsqueda de la redención o la gestión del propio destino.
Disfrutando de la partida
Una vez superados los primeros encuentros, la profundidad de la jugabilidad sale a relucir. El sistema de combate se apoya en una gestión de inventario muy ajustada. Cada objeto, desde una espada que inflige daño variable mediante dados hasta una simple pieza de fruta que recupera salud, ocupa un espacio vital. El uso de artículos rápidos es instantáneo, lo que permite encadenar acciones de curación, defensa con escudos y ataques potentes en un mismo turno estratégico.
Las mecánicas de combate introducen elementos como la ruptura de armadura y el daño mágico. La armadura bloquea los ataques físicos, obligando al jugador a buscar formas de quebrar estas defensas. Por otro lado, los ataques mágicos ignoran la protección física, añadiendo una capa de peligro constante cuando nos enfrentamos a enemigos especializados. El juego también presenta un sistema de «pecado» y «virtud». Robar objetos o realizar acciones cuestionables aumenta nuestro pecado, lo cual tiene repercusiones directas cuando el personaje cae en combate.
La relación entre los personajes, como la dinámica entre el caballero Sir Wes y su señora, o los encuentros con misteriosos coleccionistas, enriquece el trasfondo. Los diálogos están cargados de un humor ácido y referencias a la mitología del inframundo, manteniendo el interés por avanzar para descubrir quién ocupará el lugar vacante tras el destierro de Asrael. La variedad de enemigos, desde orcos y mímicos hasta setas mágicas creadas por el coleccionista, obliga a adaptar constantemente nuestra estrategia y equipo.
Sólo un rato más
La longevidad del título reside en su naturaleza rejugable. Aunque no cuenta con un modo multijugador tradicional, la experiencia se ve enriquecida por la posibilidad de elegir entre diferentes protagonistas, como Rot o Rose, cada uno con sus propias particularidades y puntos de partida. Cada partida se siente distinta gracias a la aleatoriedad de los objetos encontrados y las tiradas de dados en los combates más críticos.
La duración de una «run» o partida completa es ideal para sesiones cortas pero intensas. Sin embargo, el deseo de desbloquear todas las cartas mayores y descubrir todos los finales posibles invita a volver una y otra vez. La gestión del azar, aunque a veces cruel, es lo que genera esa sensación de «solo un rato más» para intentar superar ese jefe que nos derrotó por una mala tirada o una falta de previsión en la estamina.
Opinión
Encounter the Lost Cards es una propuesta valiente que logra mezclar con éxito la narrativa de fantasía oscura con mecánicas tácticas exigentes. Lo mejor del juego es, sin duda, su sistema de combate y la tensión que genera la gestión del inventario y la estamina. La integración de los conceptos de pecado y juicio añade una capa de profundidad moral que se refleja directamente en la jugabilidad, permitiendo incluso «resucitar» si nuestra virtud es lo suficientemente alta.
En el lado menos positivo, el juego puede resultar algo obtuso en ciertos momentos. La falta de información clara sobre el efecto exacto de algunos objetos o la dependencia excesiva del azar en armas que utilizan dados puede frustrar a los jugadores que buscan un control total sobre la estrategia. Además, la interfaz del inventario, aunque funcional, puede resultar confusa cuando se intenta gestionar la durabilidad de los artículos. A pesar de estos pequeños fallos, es una opción excelente para quienes buscan un reto táctico con alma y una historia que atrape desde el primer diálogo.
Puntos fuertes:
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Sistema de combate táctico: La gestión de estamina y el uso de objetos instantáneos ofrecen turnos dinámicos y estratégicos.
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Narrativa y atmósfera: Una ambientación única en el purgatorio con personajes carismáticos y diálogos interesantes.
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Mecánica de Virtud/Pecado: Un sistema original que afecta directamente a las posibilidades de resurrección tras la muerte.
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Rejugabilidad: Diferentes personajes y la aleatoriedad de los encuentros aseguran que cada partida sea una experiencia nueva.
Puntos débiles:
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Dependencia del azar: Algunas armas basadas en dados pueden arruinar una estrategia perfecta por una mala tirada.
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Información escasa: Ciertos objetos y mecánicas carecen de explicaciones detalladas, dejando al jugador a merced de la experimentación.
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Gestión de inventario limitada: El espacio reducido puede resultar frustrante al tener que descartar objetos valiosos constantemente.
-GRÁFICOS: 3.5
-NIVELES/HISTORIA: 4
-SONIDO: 3
-JUGABILIDAD: 4
-ENTRETENIMIENTO: 4
VALORACIÓN Y RESEÑA: 7.4/10
Friki todoterreno: Juegos de mesa, Pokémon, estrategia y gestión, RPG y fantasía.
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