TENDENCIAS HOY

Devilman Crybaby

Sexo, gore y tecno japonés

 

¡Me flipa la estética de este anime!

 

Hoy os traigo algo durillo y no apto para todos los públicos, pero que, si no tenéis la piel muy fina, os va a flipar, pues es una de las obras maestras del anime de la pasada década. La versión que vengo a recomendar, la de Netflix de 2018, con solo 10 capitulitos que se ven en un plis, está llena de ultra violencia, gore, sexo desenfrenado y sesudas reflexiones metafísicas. Avisados estáis.

Devilman es un manga y anime creado por el autor japonés Go Nagai en 1972. La historia sigue a Akira Fudo, un adolescente que se fusiona con un demonio para convertirse en Devilman, una criatura que luchará contra los demonios que amenazan con destruir la humanidad.

 

Epicarda imagen del bueno de Akira transformado en Devilman

 

La serie ha sido muy influyente en el género de anime y manga, y ha sido adaptada en varias ocasiones, incluyendo una serie de televisión en 1972, una película en 1987 y la serie de 2018, de la que estamos hablando, más allá de varios OVAs y algún videojuego. La obra de Go Nagai también ha influenciado a otros artistas, como Hideaki Anno, creador, nada más y nada menos de… ¡Neon Genesis Evangelion!

Genuflexiónenseme, por favor.

 

¿No os recuerda un poco a los EVAs?
Serán cosas mías…

 

La versión de 2018 que, como os decía, es la que yo he visto, me epató desde el primer capítulo, pues empieza dándonos en plena cara con todo lo que tiene. Respecto a su acción, desatada, sobre todo en las peleas, posee un estilo de dibujo diferente o lo que estamos acostumbrados a ver en animación japonesa. Es algo deformado, estirado, casi de esbozo a veces, algo que me recordó mucho a La princesa Kaguya, de Takahata, y un poco al diseño de personajes de Cawboy bebop. Lo que he leído por ahí es que esto se llama estilo fluido, cediendo definición y detalle a cambio de libertad de acción y organicidad. ¡Una pasada! Lo estilizado, y en ocasiones hasta grotesco de los personajes, sobre todo en algunas escenas, me trajo a la cabeza la obra del Greco. Cosas de mías, lo más probable.

Pero todo no va a ser sexo y sangre, también hay un trasfondo filosófico y religioso que te hará pensar. Aunque he de reconocer que el grueso de la historia, aún estando muy bien, y con unos giros estupendos, no es lo que más me interesa, A pesar de ello, las reflexiones a las que te lleva son interesantes y profundas.

Aparte de la estética brutal y barroca de la que antes hablábamos, el ritmo trepidante y la música (¡Que música!), lo mejor de este anime es Akira. Su psicología, esa empatía brutal, visible desde ese primer momento bajo la lluvia, cuando era un niño… ¡Pelos de punta!

El dualismo entre la persona buena, la que se preocupa y llora por los demás, y el demonio, es lo que lo convierte en Devilman Crybaby y da esencia a la historia. La relación con su amigo Ryo, y con su interés romántico, Miki, nos irá descubriendo más aristas del personaje, y el final nos dejará con el culo tan torcido como el principio, si me permitís la expresión.

 

Akira y Ryo, filosofando un poco sobre el apocalipsis y esas cosas

 

En definitiva; Anime que se ve en un ratito pero que no te quitarás de la cabeza en mucho tiempo, durillo para estómagos sensibles, un regocijo si te gustan las emociones fuertes y la animación en general. Recuerda a obras deudoras de esta como la ya nombrada Evangelion o Akira, donde destaca más una premisa fantástica, una estética (¿He hablado ya de la estética? ¡cuatro veces! Pocas son) brutal y la compleja psicología de los personajes que la historia en si, aún sin estar está nada mal.

¡Pero qué más da! ¿Acaso importa que de Akira o Evangelion no se entienda la mitad para disfrutarlas como un marrano en un charco?

Pues eso, ¡A disfrutar!

 

Akira en la típica pose de postureo para Instagram

 

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