Reseña – Rainbow Legends

Reseña – Rainbow Legends

El arte del píxel en la estrategia territorial

Introducción

En el vasto y a menudo saturado universo de los videojuegos independientes, encontrar una propuesta que logre destacar visual y mecánicamente es una tarea ardua. El género de la estrategia por turnos, y más específicamente aquel que combina la construcción de mazos con el control territorial, se ha convertido en un campo de batalla muy competitivo en los últimos años. Sin embargo, de vez en cuando surge un título que, gracias a una estética deslumbrante y una propuesta jugable sólida, logra captar la atención de la crítica y del público. Hoy en Somos Gaming nos adentramos en el análisis de Rainbow Legends, un título que ha generado ruido en la escena asiática y que llega a nosotros con la promesa de ofrecer una experiencia táctica profunda envuelta en uno de los mejores apartados artísticos que hemos visto recientemente.

Captura n.º 1

Este videojuego, desarrollado por un estudio chino, ha llegado precedido por una reputación notable en su mercado de origen. No es para menos, pues estamos hablando de un título que ha sido galardonado en los premios de Tencent Game Awards y nominado en prestigiosos certámenes de desarrolladores independientes. Estas credenciales nos ponen sobre aviso de que no estamos ante un producto menor, sino ante una obra que ha sido cuidada con esmero en sus detalles, demostrando una vez más la creciente capacidad y calidad de los desarrolladores chinos en el ámbito del desarrollo «indie». La propuesta intenta fusionar la gestión de cartas con la conquista de casillas, un híbrido que requiere un equilibrio perfecto para funcionar.

La expectación generada por Rainbow Legends se basa principalmente en su capacidad para entrar por los ojos, pero también en la curiosidad que despierta su origen y su enfoque en la estrategia pura. A lo largo de este análisis desgranaremos si esa belleza visual se traduce en una jugabilidad a la altura y si las barreras idiomáticas o de diseño pueden suponer un obstáculo para el jugador occidental. Es un viaje a través de colores vibrantes y decisiones tácticas que pueden definir el resultado de una partida en cuestión de segundos.

Estamos muy agradecidos a Keymailer por habernos cedido una clave para probar este juego.

Captura n.º 0

Pantalla de inicio

La primera impresión que uno recibe al iniciar Rainbow Legends es, sin lugar a dudas, impactante. Desde el primer momento en que el menú principal aparece en pantalla, el jugador es recibido por un despliegue de arte visual que entra directamente en la categoría de lo excelso. Estamos ante un trabajo de «pixel art» que va mucho más allá de la simple nostalgia retro; es un diseño moderno, vibrante y lleno de vida. Los «sprites» de los personajes están animados con una fluidez y un nivel de detalle que denota un cariño inmenso por parte de los artistas involucrados.

El menú, colorido y lleno de energía, nos invita a sumergirnos en un mundo que parece sacado de un anime de alta calidad. Sin embargo, es en esta primera toma de contacto donde también nos encontramos con una de las barreras más evidentes del título: el idioma. Es fascinante, y a la vez un poco desconcertante, encontrarse con textos que no están completamente traducidos o que mantienen caracteres en su idioma original. Lejos de ser un impedimento total, esto añade una capa de exotismo y misterio al juego, aunque anticipa que la navegación y la comprensión de ciertas mecánicas podrían requerir un esfuerzo extra por parte del usuario.

La estética general del juego en esta pantalla inicial promete una experiencia «splashy», término que podríamos traducir como llamativa, espectacular y llena de efectos visuales. No es un juego que busque la sobriedad, sino todo lo contrario: quiere que cada elemento en pantalla destaque y brille con luz propia. La música que acompaña a estos menús ya nos da una pista de la intensidad que nos espera, rompiendo con la calma habitual de los juegos de estrategia para ofrecernos ritmos mucho más acelerados y contundentes.

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¡Comenzando a jugar!

Al dar los primeros pasos en Rainbow Legends, nos encontramos con la necesidad imperiosa de entender cómo funciona este híbrido de géneros. El juego nos introduce a sus mecánicas a través de un tutorial que, en una primera instancia, parece cumplir su función de manera adecuada. No parece presentar mayores problemas para entender los conceptos básicos: tienes un mazo de cartas, un tablero dividido en casillas y el objetivo de dominar el terreno. La premisa es sencilla sobre el papel, pero la ejecución tiene sus matices.

El sistema de juego se describe como una estrategia de cartas por turnos mezclada con control de baldosas o casillas. El jugador debe robar cartas de su mazo y decidir dónde colocarlas en el campo de batalla. Estas cartas tienen funciones específicas que van desde defender el territorio que ya hemos conquistado, atacar las posiciones de los enemigos o reclamar terreno neutral para expandir nuestra influencia. La simplicidad de colocar una carta y ver el efecto inmediato es gratificante, especialmente gracias a las animaciones que acompañan a cada acción.

Sin embargo, es aquí donde empezamos a notar la diferencia entre la teoría y la práctica. Si bien el tutorial nos guía de la mano y no supone un reto mayúsculo, la transición a la campaña real puede ser un salto abrupto. Las mecánicas que parecían simples se vuelven más obtusas cuando entran en juego las estrategias de la inteligencia artificial y la variedad de cartas. A pesar de esto, el inicio es divertido y visualmente muy agradecido. Ver cómo el terreno cambia de color y cómo los personajes ejecutan sus ataques con animaciones fluidas es un deleite que ayuda a superar la confusión inicial que puede generar la falta de una localización perfecta.

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Disfrutando de la partida

Una vez superada la barrera inicial y sumergidos de lleno en la campaña, Rainbow Legends despliega sus alas y muestra su verdadera naturaleza. La jugabilidad, que al principio podía parecer confusa debido a la barrera del idioma o a la falta de explicaciones profundas, se revela como un sistema divertido y adictivo. La clave reside en la satisfacción visual y mecánica de cada turno. Cuando colocamos una carta y esta despliega su efecto, el juego nos recompensa con efectos visuales «splashy», llenos de color y dinamismo, que hacen que cada movimiento se sienta impactante y relevante.

La profundidad estratégica va apareciendo con el paso de las horas. No se trata solo de pintar el mapa de nuestro color, sino de gestionar recursos, anticipar los movimientos del rival y saber cuándo defender y cuándo pasar a la ofensiva. El diseño de los personajes, esos «sprites» de los que hablábamos al principio, cobra vida en el tablero, y cada unidad tiene su propia personalidad reflejada en sus animaciones y habilidades. Es sorprendente el nivel de detalle que los desarrolladores chinos han logrado imprimir en cada píxel, convirtiendo el tablero de juego en un lienzo en constante movimiento.

Sin embargo, no todo es un camino de rosas en la experiencia de juego. La confusión mencionada anteriormente puede persistir en las fases avanzadas de la campaña. A veces, las interacciones entre cartas o las reglas específicas de ciertos terrenos no quedan del todo claras, lo que obliga al jugador a aprender mediante el ensayo y error. Esto, que para algunos puede ser frustrante, para otros se convierte en parte del encanto de descubrir un juego que no te lleva de la mano constantemente. La mecánica de captura de terreno recuerda a grandes clásicos del género, pero con ese giro de tuerca que le dan las cartas, añadiendo un componente de aleatoriedad controlada que nos obliga a adaptarnos a la mano que nos ha tocado.

Es en el fragor de la batalla donde realmente apreciamos la calidad de la producción. A pesar de ser un título independiente, los valores de producción visual son altísimos. Cada partida es un espectáculo, y aunque la jugabilidad pueda tener aristas por pulir, la base es sólida y entretenida. La sensación de ir ganando terreno poco a poco, de acorralar al enemigo y de desplegar esa carta definitiva que cambia el curso de la partida es tremendamente satisfactoria.

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Sólo un rato más

Como buen juego de estrategia y cartas, Rainbow Legends tiene ese componente de «solo un turno más» que puede mantenernos pegados a la pantalla más tiempo del previsto. La estructura de la campaña y la posibilidad de ir mejorando y modificando nuestro mazo dotan al juego de una rejugabilidad interesante. Cada enfrentamiento plantea un puzle táctico diferente, dependiendo de la disposición del terreno y de las cartas que el azar decida otorgarnos.

La duración del juego dependerá en gran medida de nuestra capacidad para adaptarnos a sus mecánicas y superar los picos de dificultad que presenta la campaña. Además, al tratarse de un juego con un fuerte componente estratégico, las partidas pueden variar mucho en su desarrollo, evitando que la experiencia se sienta repetitiva a corto plazo. La existencia de una demo gratuita es un punto muy a favor, permitiendo a los jugadores probar esta experiencia sin compromiso y decidir si el bucle jugable es de su agrado.

El juego invita a la experimentación, a probar diferentes combinaciones de cartas y a buscar sinergias que nos permitan dominar el tablero con mayor eficacia. Aunque la barrera del idioma puede ser un obstáculo para entender el «lore» o la historia de fondo, la jugabilidad emergente es suficiente para mantener el interés y querer echar «solo una partida más» para intentar superar ese nivel que se nos resiste.

Captura n.º 7

Opinión

Rainbow Legends es una propuesta fascinante que destaca, ante todo, por un apartado visual soberbio. Es uno de esos casos donde el trabajo de los artistas de píxeles eleva el producto final a un nivel superior. La vibrante paleta de colores y las animaciones detalladas son un regalo para la vista y demuestran el talento que existe en la escena de desarrollo china. Es un juego que entra por los ojos y que logra retener al jugador gracias a una jugabilidad que, aunque confusa al principio, resulta divertida y gratificante una vez se dominan sus conceptos básicos.

Sin embargo, no es un juego perfecto. La falta de una traducción completa o pulida puede ser una barrera importante para muchos jugadores que necesiten entender cada detalle del texto para disfrutar de la estrategia. Además, la curva de aprendizaje entre el tutorial y la campaña puede sentirse desajustada. En cuanto al apartado sonoro, la música es intensa, quizás demasiado para un juego de estrategia. «Goes harder than it has any right to» es la descripción perfecta; es una banda sonora que bombea adrenalina, lo cual puede ser un punto positivo para quienes busquen emoción, pero negativo para quienes prefieran la concentración calmada típica del género.

En resumen, Rainbow Legends es un título «bastante bueno» que merece la pena probar, especialmente aprovechando que dispone de demo. Es una muestra de que el género de cartas y estrategia todavía tiene espacio para la sorpresa visual y la intensidad, aunque todavía le falte pulir ciertos aspectos de accesibilidad y claridad en sus mecánicas.

Captura n.º 8

Puntos Fuertes

  • Arte Visual: Uno de los mejores trabajos de «pixel art» vistos recientemente, con «sprites» detallados y coloridos.

  • Animaciones: Las animaciones al jugar cartas y capturar terreno son fluidas y muy satisfactorias («splashy»).

  • Intensidad: La propuesta se siente enérgica y dinámica, alejándose de la sobriedad aburrida de otros títulos.

Puntos Débiles

  • Barrera Idiomática: Textos sin traducir o confusos que dificultan el aprendizaje de mecánicas avanzadas.

  • Confusión Inicial: El salto de dificultad y complejidad entre el tutorial y la campaña puede desorientar.

  • Música Polarizante: La banda sonora es extremadamente intensa, lo que puede no encajar con el gusto de todos los estrategas.

-GRÁFICOS: 5

-NIVELES/HISTORIA: 3

-SONIDO: 3

-JUGABILIDAD: 3

-ENTRETENIMIENTO: 4

VALORACIÓN Y RESEÑA: 7.5/10

Pablo
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