Análisis – Manic Mechanics

Análisis – Manic Mechanics

Locura en el desguace

 

 

Parece que últimamente están de moda los juegos roguelite ya bautizados como tipo “Overcooked”, de hecho en esta revista ya hemos podido probar más de uno, de diferentes tipos y con diferentes sensaciones, pero aún faltaba por llegar este: Manic Mechanics… El tema de los coches en este tipo de juegos no me resultaba desconocido, pero este juego da una vuelta de tuerca al género, nunca mejor dicho.

En Manic Mechanics somos un mecánico en la Isla Octane, una isla llena de fanáticos del motor, los desguaces y la “restauración” de vehículos. Esta isla está dividida en varias zonas, y en cada una de ellas manda un mecánico “chiflado” y controla todos los desguaces y talleres de su zona. Deberemos ir desafiándole taller tras taller hasta lograr llegar a él y ganarle en un “duelo” de restauración.

¿Cómo funciona eso? Pues os lo explico ahora mismo

 

Coge, pinta, monta….

Para aprender a jugar comenzaremos con un pequeño tutorial, en el que nos enseñan poco a poco lo básico y enseguida veremos como se realizan la mayoría de las tareas. En cada taller (o desguace) nos aparecerá uno o varios coches con diferentes desperfectos: sin puertas, sin motor, sin ruedas… y nuestra misión es restaurar el máximo número de ellos en un tiempo de unos 4 minutos.

Para ello tenemos que recoger de unas cintas mecánicas las piezas necesarias, llevarlas al banco de trabajo correspondiente para prepararlas en condiciones (son piezas de desguace la mayoría y necesitan acondicionarse) y después montarlas en el coche. Pero no es tan fácil como parece, cada pieza necesita su banco de preparación. Las puertas deben ser llevadas a la zona de pintura y pintarse, las ruedas a la zona de hinchado e hincharlas y los motores al banco de reparación y ajustarse. Además , cada operación tiene su minijuego tipo “QuickTime” en el que realizando cierta combinación de movimientos o botones lograremos completarlo y dejar la pieza lista para el montaje en el coche.

 

 

Toda ésta cantidad de operaciones, el tiempo corriendo y escenarios de lo más variados y locos, hacen que cada partida sea una auténtica locura. Además, las piezas no es necesario llevarlas en la mano a su sitio, podemos lanzarlas por los aires para llegar antes. ¡¡Estamos locos de verdad!!

Cuando completemos cada taller, según los puntos, obtendremos “engranajes” como recompensa, hasta un máximo de tres, y esos engranajes se pueden emplear para desbloquear zonas o nuevos personajes. Y cuando hallamos acabado con unos cuantos, llegaremos al jefe de la zona y nos pondrá a prueba en su propio taller. Esta prueba vendrá a ser lo mismo que hemos ido haciendo, pero el jefe usará todo tipo de artimañas para impedirnos trabajar.

Con el jefe derrotado, abriremos una nueva zona del mapa, con nuevos talleres, nuevos aparatos y nuevo jefe

 

Una interfaz diferente

Algo que enseguida me llamó la atención de Manic Mechanics es su interfaz para navegar, elegir niveles y todas esas cosa. Y es que no hablamos de un simple menú ni nada por el estilo, hablamos de un circuito entero, una zona por la que nos moveremos en nuestro auto al más puro estilo Micro machines e iremos al taller que queramos, a la zona que podamos, o interactuáremos con elementos del escenario para desbloquear personajes o nuevos niveles como el de un simpático extraterrestre

Se trata de algo muy fresco, divertido y llamativo, que hizo que incluso en algunos momentos me olvidara de los talleres y corriera o hiciera el cabra por ahí con mi mini auto

 

 

¿Y tu, quien eliges?

Otra cosa destacable de Manic Mechanics es la gran cantidad de personajes disponibles para elegir, ya sea desde el principio o desbloqueándolos Son muchos, todos con aspecto divertido (cabeza de batería, un Frankenstein, un crash dummy…) y cada cuál con una historia o anécdota.

Esto alcanza su máximo esplendor cuando se juega en modo multijugador, ya sea cooperativo o versus, online o local. Pues se llena la pantalla de personajes de lo más variopinto, piezas volando por todas partes, caídas, atropellos Una auténtica locura. Y es que, como digo muchas veces, este tipo de juegos como más se disfruta es en compañía, y los creadores del juego lo saben y han puesto cierto interés en ello.

 

 

Si nos centramos ya en el apartado más técnico, empezaré diciendo que los gráficos me han gustado mucho. Son frescos, divertidos, con muchos elementos extras en los escenarios. Personalmente agradezco que se hayan alejado de los típicos personajes “de pastelina” que suelen usarse en estos juegos y se hayan currado cada una de las posibles elecciones.

El audio es correcto. Para este tipo de juegos no se necesita más que una banda sonora loca y efectos de sonido apropiados, y en Manic Mechanics es tal cuál lo he dicho.

Y nos queda la historia, que si bien parte de una idea simple, no se necesita nada más para meterse en el juego.

 

 

En resumidas cuentas, tenemos ante nosotros otro de esos juegos que se pueden llegar a disfrutar mucho, sobre todo si se juega en compañía y que recomiendo para tardes de familia o amigos

 

 

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David
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